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Danzan las cortinas translúcidas... |
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coloreadas en luz, por la ventana.
Entra un aliento húmedo. Ondula entre las paredes, y escapa.
La espalda se dobla y endereza. Se abren los ojos, se cierran. Caen las manos hasta los pies y tiemblan.
Nos abandona el verano, cuando los días son largos y las noches breves.
Las tardes florecen como los espíritus. Los duraznos y estrellas en giros, un pañuelo azul de seda.
Y otra vez la marea invisible arrulla a la memoria y la despierta.
No le mienten las delgadas horas del sueño, ni las manos sobre los ojos.
Contrayendo los músculos. Sellados, sedientos.
Gritar.
Arder.
Levantar los dedos, sin alcanzar la bombilla.
Sin quemarse.
Sin moverse.
(Publicado en "Cartapacio" No. VIII, del Taller Literario de la Universidad de Quintna Roo, impartido por Javier España).
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Por la ventana |
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Amaneció despacio por las nubes y el tiempo se quedó entre edredones. Las sombras se alojaron poco a poco en el clóset y al lado, esqueletos, empolvados, podridos, arrogantes.
Le pesa a la memoria existir entre las almohadas y la frente. El sueño canta, y antes de fundirse entre la luz del día, se abre y se marcha.
(Publicado en "Cartapacio" No. VII, del Taller Literario de la Universidad de Quintna Roo, impartido por Javier España).
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Poemas de Fernando Bonilla Alguera
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